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Evaluaciones psicológicas

Psychological Evaluations

Información para los padres

por Thelma Alpert Blumberg, NCSP
Escuelas de la ciudad de Baltimore

Introducción

Es común que los padres se sientan preocupados y ansiosos cuando se les informa que sus niños están presentando problemas de rendimiento académico o de comportamiento escolar.  Más aún, cuando se sugieren evaluaciones psicológicas, los padres pueden sentirse aprensivos.  Pueden comenzar a tener preocupaciones acerca de la reputación de su hijo o de la invasión de su privacidad por el personal escolar.  En realidad, algunos padres sienten pánico y se imaginan que su hijo puede ser catalogado como loco, ser ubicado en una escuela especial o hasta ser expulsado del sistema escolar.

Entonces, el padre comienza a dudar si debe permitir que su hijo sea evaluado en la escuela o buscar que las evaluaciones sean realizadas fuera del contexto escolar.  Cuando los padres tienen que tomar este tipo de decisiones, las diferentes opciones de servicios ofrecidos por el psicólogo escolar y por las agencias externas puede ser de ayuda.

Datos acerca de las evaluaciones psicológicas

Los procedimientos de evaluación utilizados tanto por el psicólogo escolar como por un psicólogo fuera de la escuela son básicamente los mismos.  Existen dos tipos principales de medidas.  Cuando el rendimiento académico es la preocupación principal, los psicólogos utilizan usualmente pruebas que miden la habilidad intelectual, así como pruebas de rendimiento en materias básicas, como la lectura y las matemáticas.  Cuando la preocupación principal es la conducta social/emocional, una evaluación del estado emocional puede ser incluida.

Evaluación intelectual:  La evaluación de las habilidades intelectuales es más compleja que una simple búsqueda de una puntuación del C.I. (cociente intelectual).  Requiere el uso de pruebas formales que usualmente revelan las siguientes opciones: perfil intelectual de fortalezas y necesidades; estilos únicos de aprendizaje; factores que interfieren con el aprendizaje; y estrategias para mejorar el rendimiento académico.

Evaluación socioemocional:  Cierta información obtenida sobre la evaluación del estado social y emocional incluye:  cómo se relacionan los niños con los adultos y con niños de su misma edad; niveles del concepto de sí mismo; descartar condiciones como la depresión, fobias y desórdenes del pensamiento.  Los materiales que se utilizan pueden incluir: la historia familiar, entrevistas al estudiante, conferencias entre padres y maestros, observaciones en clase, pruebas que exploren pensamientos, emociones y estados de ánimo, y listas de cotejo de conducta.

Evaluaciones fuera de la escuela: ventajas

•     Descartar problemas médicos:  Algunas veces es necesario descartar desórdenes convulsivos, envenenamiento con plomo, síndromes orgánicos u otras condiciones médicas y psiquiátricas.  Obviamente las escuelas no están preparadas para llevar a cabo estas evaluaciones.  La mayor conveniencia de las clínicas externas es que estos especialistas, junto con los psicólogos,  se pueden encontrar todos en la misma localización.

•     Disponibilidad de los especialistas:  Cuando se sospecha que los impedimentos son de naturaleza crítica, un diagnóstico coordinado puede ser especialmente beneficioso para el padre.  A la inversa, la visita a muchos especialistas en diferentes localizaciones puede resultar en una experiencia caótica y frustrante tanto para el padre como para el niño.  Cuando la condición del niño requiere los servicios de un médico experto, prescripción de medicamentos o consejería especializada, éstos están usualmente disponibles en una clínica fuera de la escuela.

•     Trabajando con el personal escolar:  Algunas clínicas envían representantes a reuniones de equipo que se llevan a cabo en la escuela para ofrecer información, consejos y apoyo al niño, los padres y la escuela.

Evaluaciones psicológicas en la escuela: ventajas

•     Accesibilidad:  Esta disponibilidad tiene ventajas especiales debido a que el psicólogo escolar atiende regularmente la escuela de su niño.  El psicólogo escolar puede observar las clases en el salón, examinar el historial escolar del niño y consultar e intervenir con los miembros del personal escolar.  Estas opciones añaden profundidad a la vez que aclaran las necesidades especiales de su niño.

•     Límite de tiempo obligatorio:  Existe un límite de tiempo legal con respecto a las evaluaciones, que debe ser seguido por las escuelas y que dicta la rapidez con que se deben obtener los servicios especiales y los informes de evaluación.  Considerando que las personas que hacen la evaluación externa no se rigen por estas guías, sus retrasos en la evaluación pueden interferir con la rapidez en que se proporcionan los servicios escolares.

•     Pertinente al plan escolar:  También existen guías legales para redactar un informe de evaluación, las que siempre son requeridas para ubicaciones especiales.  Los psicólogos escolares reciben instrucciones con relación a estas guías.  Debido a que este adiestramiento no es siempre requerido a los proveedores de servicios en las clínicas externas, algunas de sus evaluaciones carecen de la información vital y necesaria para que la escuela adopte un plan educativo apropiado para cada niño.

•     Familiaridad:  La mayoría de los niños se sienten más cómodos cuando son evaluados en sus propias escuelas.  Ser sacado del salón y ser llevado a algún lugar familiar del edificio por una persona conocida, es un proceso natural y a menudo divertido para el niño.

•     Horario flexible:  Cuando se requiere más de una evaluación por niño, como psicológica, educativa y del habla/ lenguaje, la escuela puede fácilmente administrar una diferente cada día.  El niño se puede cansar si se le cita para muchas pruebas en un mismo día, como lo hacen la mayoría de las clínicas.

¿Qué otros servicios puede ofrecer la escuela?

•     Consultorías previas a la  evaluación:  Su niño puede tener un problema que puede ser solucionado fácilmente sin la necesidad de evaluaciones formales.  Los psicólogos escolares y otros especialistas están disponibles usualmente en las escuelas para atender las consultas antes de que su niño sea enviado a una evaluación formal.

•     Defensor del niño:  El psicólogo escolar, el trabajador social o el consejero de la escuela de su niño están dispuestos a servir como defensores de su niño, mientras se  necesite, tanto si su hijo ha sido referido para evaluación o para consejería.

•     Defensor de los padres:  En cualquier etapa del proceso de evaluación, el psicólogo escolar, el trabajador social o el consejero pueden estar disponibles como defensores de los padres, independientemente de en dónde su niño sea evaluado.

•     Otros servicios:  Su psicólogo escolar, trabajador social, consejero y otros especialistas pueden informarle sobre programas ofrecidos en la escuela para niños con necesidades especiales.  Estos pueden incluir: terapia física, ocupacional y del habla/lenguaje, al igual que servicios para niños con impedimentos visuales, auditivos, ortopédicos y otros.

Sugerencias para los padres

•     Cuando es necesario descartar otros factores:  Una visita a una clínica que provea servicios diversos puede resultar beneficiosa si, además de los problemas escolares, existen sospechas de que su hijo puede tener algún problema médico especial que necesite ser investigado.

•     Compartir información:  Tanto si usted prefiere que evalúen a su hijo en la escuela como en una clínica externa, resulta ventajoso para su niño que usted comparta la información acerca de evaluaciones previas.  El no hacerlo puede interferir con el tratamiento de las necesidades de su hijo.  Además, el uso repetido de las pruebas psicológicas puede reducir su valor.

•     Conferencias posteriores a la evaluación:  Cada padre tiene el derecho a una reunión privada y confidencial con el psicólogo (u otro personal) que haya evaluado a su hijo. Si ésta no ha sido sugerida u ofrecida en la escuela o clínica, no dude en solicitarla.

•     Conferencias exploratorias:  Cuando tenga preguntas, aproveche la accesibilidad del psicólogo escolar u otros especialistas y solicite una conferencia, sin importar dónde usted decida evaluar a su hijo.  Usted puede sorprenderse al enterarse que sus mayores preocupaciones son infundadas.

•     Confíe en la persona que efectúe la evaluación:  Usted y su hijo se beneficiarán más de una evaluación, cuando Ud. esté mejor informado y tenga confianza en los profesionales que lo asisten.

Traducido y adaptado de A. Canter & S. Carroll, (Eds.), Helping Children at Home and School: Handouts From Your School Psychologist. (1998). Bethesda, MD: NASP, pp. 81-83.